10 trucos para abandonar tus malos hábitos y vivir de forma más saludable

Existen multitud de malos hábitos que te acompañan a lo largo de tu vida cotidiana. Ponles remedio.

¿Cómo ponerse en forma a través de nuestros hábitos en 2016?

Cuando ya ha terminado el periodo donde la mayoría de las personas tenemos una gran cantidad de eventos concentrados en un breve periodo de tiempo: cenas de empresa, comidas familiares, reuniones de amigos… lo que conlleva que nuestro cuerpo pueda alcanzar hasta 4 kg más de peso, dolores estomacales o simplemente dejamos de hacer una serie de cosas que antes hacíamos como por ejemplo deporte.

Para empezar este 2016 con buen pie, deberíamos analizar los hábitos que tenemos y ser conscientes de cuáles nos benefician y cuáles nos perjudican, puesto que unos nos acercarán a nuestros objetivos y otros nos alejarán.

Todas las personas tenemos hábitos que juegan a nuestro favor y otros que nos perjudican, que son improductivos, pero que los tenemos ahí. Por eso hemos de analizarnos y saber cuáles son y de quién los hemos cogido. Estos pueden venir de nuestra familia, amigos, entorno laboral…, reconocerlos será la clave para poder eliminarlos de nuestra vida diaria.

10 pasos que nos ayudarán a cambiar los hábitos improductivos

 

  • Tráelos al mundo consciente: crea un listado de hábitos improductivos que te alejan de tus objetivos. Por ejemplo: “No entrenar, comer mal, no estudiar…”, cada uno los que tenga. Pregúntate: “¿De verdad quieres cambiarlos?
  • Observa cómo te hablas, analiza si es desde el querer (desde la motivación personal) o desde el tener (como una obligación). Según te hables llegarás o no a tu objetivo, porque todo lo que focalizamos se expande, de ahí la importancia de la palabra en nuestro día a día.
  • Analiza los beneficios: todos nuestros hábitos improductivos también tienen sus beneficios. Por ejemplo, fumar sería un mal hábito pero crea satisfacción inmediata y proporciona placer a aquellas personas que fuman; comer un dulce pasaría por el mismo proceso. Por ello, analiza tus hábitos improductivos y crea una lista de beneficios. Es mucho mejor que la escribas, así te comprometerás mucho más con tu palabra.
  • Consecuencias a largo plazo: piensa en todo lo que te ocurrirá si sigues con estos hábitos, que sabes que no te convienen y te van a perjudicar a la largo de tu vida. En el ejemplo anterior, si comes 8 dulces durante cinco años, es normal que nunca estés con tu peso ideal.
  • Nuevos hábitos vs. hábitos viejos: en este punto piensa y escribe una lista de nuevos hábitos que te van a llevar a conseguir tus objetivos y compárala con tus hábitos viejos. Aquí tienes que tener presente la lista de hábitos que te alejan de conseguir tus objetivos y centrarte en la lista que te va acercar a conseguirlos.
  • ¿Tu entorno te potencia o te limita?: Observa todo lo que te rodea y las personas con las que vives el día a día. Ellas te van a potenciar o te van a limitar y esto va ser fundamental, porque influirá en como actuemos y en si mejoramos nuestra situación actual o si la empeoramos dejándonos influir por los demás.
  • Ten presente las expectativas de logro: imagina tu objetivo y piensa si es posible o no. Recuerda que un objetivo tiene que ser medible, específico, tangible y alcanzable. Si somos conscientes de esto, será más fácil saber si podemos o no podemos conseguirlo.
  • Cuidado con las palabras: las palabras son fundamentales para el cambio de hábitos. No es lo mismo decir “no puedo” que “haré todo lo posible para lograrlo”.
  • Plan y estrategia: un hábito queda fijado en nuestra mente a través de la repetición y este a través de su realización y acción. Podemos decir que un hábito queda fijado en 30 días, es decir, que no va cambiar de un día para otro, sino una vez realizado durante este periodo de tiempo.
  • Repite y celebra: una vez hayamos obtenido ese nuevo hábito, celébralo, todos los cambios favorables han de celebrarse como se merecen. Piensa que a través de la repetición ha sido posible alcanzar este nuevo hábito.